domingo, 8 de noviembre de 2015

El original




























Live at Fat Tuesday’s
Chet Baker Quartet & Bud Sank
Fresh Sound Records – 1991








Hubo una vez un trompetista que llegaba al corazón de quien lo escuchaba, alcanzaba las notas desde abajo del registro y su voz era única.

Chesney Henry Baker nació en Yale, Oklahoma, un 23 de diciembre de 1929.

Adorado por Charlie Parker y Dizzy Gillespie, sería interminable la lista de músicos que vislumbraron su genio y el hecho de que la trompeta “jugara” con él y no a la inversa, como sucede con el resto de los mortales.

Sólo para mencionar algunos nombres (que por supuesto son mucho más que nombres), pensemos en Stan Getz, Bud Powel, Dexter Gordon, Dave Brubeck, Paul
Desmond, Gerry Mulligan, Russ Freeman, Red Mitchell, Elvis Costello, Christian Vander, Billy Higgins, Charlie Haden, Enrico Pieranunzi, Paul Bley, Art Beeper, Lee Konitz, Keith Jarret y bueno, para mí ya es más que suficiente.

Chet Baker fue uno de los más grandes.































Era muy raro que  alguna vez tocara más allá de un “mezzo forte”, y su estilo pasó a ser el sello distintivo del jazz “cool” de la Costa Oeste.

Fue Jimmy Rowles, el pianista que “sabía más melodías que nadie”*,  el que enseñó a Chet Baker la importancia de mantener la sencillez al tocar y no “liarse demasiado” con la trompeta.

“Me da la sensación de que la mayoría de la gente se deja impresionar solo con tres cosas: la rapidez con que toques, los agudos que consigas, la fuerza y el volumen que le saques al instrumento. A mí esto me resulta un tanto exasperante, y seguro ni siquiera el dos por ciento del público sabe oír como es debido. Cuando digo “oír” me refiero a la capacidad de seguir a un trompetista y discernir sus ideas, así como entender esas ideas en relación con los cambios, si es que los cambios son modernos de verdad”.**




Personal

Chet Baker – trompeta y voz
Bud Shank – saxo alto
Hal Galper – piano
Phil Markovitz – piano
Ron Carter – contrabajo
Ben Riley – batería







Hal Galper acompañó a Chet Baker en el más importante disco de jazz de la temporada 1964/1965, editado por Colpix.
En ese álbum Chet usó un viejo flügelhorn Selmer que le había regalado un trompetista francés, después de que le robaran su trompeta en la cocina de “Le Chat Qui Pêche”, de madame Ricard.

Volvamos al disco:

Grabado en Fat Tuesday’s, New York City, un 28 de abril de 1981, este disco es el testimonio del mito de un trompetista con alas.



















Dejo en los “iluminados” de la lista de tracks, el primer tema “You Can’t Go Home Again”, de Don Sebesky,  y "There Will Never Be Another You", para recordar a un trompetista único que a los 58 años cayó de un cuarto piso mientras trepaba un hotel en Amsterdam, después de habernos regalado tanta belleza.



Tracks

2. Ray’s Idea (Brown – Fuller)
3. In Your Own Sweet Way (Arlen – Harburg)






  • * y **:  “As Though I Had Wings, The Lost Memoir”. St.Martin’s Press, New York 1997.

12 comentarios:

  1. Gracias Sherlock, sos un verdadero "maestro"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta mucho este disco.
      Es uno de aquéllos que siempre tenemos cerca por si acaso...
      Cuando me senté a postear pensé, ¿por qué no?
      Un abrazo cordial, Milton,

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Me alegra mucho que te haya gustado, Camila, vos ya sos parte del blog y de nuestros corazones.
      Un abrazo, amiga...

      Eliminar
  3. Sherlock:
    Coincido en que fue uno de los más grandes, y si me pongo a escuchar "Diane", en el que Baker toca con Paul Bley, te digo que fue el mejor.
    Un inmenso abrazo, (me encantó tu comentario).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que disco "Diane"...
      Voy a coincidir contigo, Lemon, y como siempre lo celebro...

      Eliminar
  4. El camino más difícil, Sherlock, el más arduo, espinoso, es el que conduce a la simpleza más profunda.
    Hay muchos más en mi comentario.
    Creo que son los que mejor definen a un intérprete como Baker,
    un monstruo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juan:
      Muy "Davinciana" y acertada tu observación. Hay muchos más y pocos menos...

      Eliminar
  5. Respuestas
    1. Gracias, genio, yo vuelo, luego escribo, enfermo de música.
      A veces sufro por no poderla encender con palabras, pero bueno, sabemos que todo este juego es otra cosa...

      Eliminar
  6. Querido Sherlock:
    La auténtica voz de Chet Baker está en el sonido de su trompeta, de un lado y otro del Atlántico, dentro y fuera de la cárcel, con Heroína, Coca, María o sin ellas.
    Soledad y Comunión también, Seconal, Palfium, vuelta al aire.
    Un músico único atravesado por el genio en estado puro.
    Abrazo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un honor leerte en cada comentario, Enrique, y gracias por acompañarnos siempre...

      Eliminar