lunes, 29 de agosto de 2011

Efecto Mariposa

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Norwegian Wood
Jonny Greenwood
Nonesuch - 2010





El año pasado, el director vietnamita de cine Tran Anh Hung, decidió llevar a la pantalla la novela de Haruki Murakami: "Tokio Blues", del año 1987. El título original de la película es "Noruwei no mori", y hace alusión a la canción de Lennon y Mc Cartney "Norwegian Wood", que es la música favorita de uno de los personajes principales: "Naoko".

Entonces encargó la música del film a Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead.

Y sobrevino lo inesperado:

Greenwood construyó una música colosal, genial, sin medida, dando rienda suelta a todo el talento que satura su cabeza. Una cabeza-barco-hogar-finito que contiene creatividad no mensurable.

Recuerdo un pasaje del monólogo teatral de Alessandro Baricco: "Novecento" (La leyenda del pianista en el Océano), en el que Danny Boodman T.D. Lemon Novecento explica a su amigo el trompetista; que el "Virginian", su barco, su casa, su mundo, tiene la finitud que le permite, por la necesaria y esencial oposición salvaje que nutre todo acto creativo, hacer nacer una música que excede toda la experiencia humana.













Como pueden ver, no hablé de la película de Tran Anh Hung, pero sí de cine y literatura, quizá por asociación, o para intentar acercarme a este genial músico que tiene mucho todavía para decir (tiene 40 años) con una cantidad enorme de música adentro de su cabeza y su corazón.

Los tracks 3, 7 y 12, compuestos e interpretados por Can, una banda alemana "krautrock", de los años 60/70, armonizan de manera inquietante con la banda sonora compuesta por el "interminable" Greenwood, que ha abrevado en su formación una enorme influencia, (irradiando por supuesto a Radiohead) con este eclecticismo post psicodélico que dió origen a poderosas formaciones tales como Tangerine Dream, Fausto, Amon Duul, Ash Ra Tempel, Popol Vuh, Nektar, Neu!, Kraftwerk, Stereolab, The Mars Volta, Deerhunter, Wilco, Laika, Mouse on Mars, Bowery Electric y Fujiya & Miyagi, entre otras.














Maestro de la Telecaster, no exageramos si decimos que probablemente sea actualmente el mejor y más dotado guitarrista del Reino Unido, y que nunca pierde de vista la "macro" estructura sonora con todas las implicancias del quehacer de un músico con mayúsculas.

El disco fue grabado, editado y masterizado en los miticos Abbey Road Studios, con la participación de la BBC Concert Orchestra (dirigida por Robert Ziegler) y un cuarteto de cuerdas: "The Emperor Quartet". formado por Martín Burgess y Clare Hayes en violín, Fiona Bonds en viola y William Schofield, cello.

Una verdadera perlita lírica que crece con las escuchas sucesivas.

Con la íntima certeza de que el primer track del álbum: "Mou Sukoshi Jibun no Koto, Kichinto Shitaino" ("Want to Organize Myself a Little More") vale todo este proyecto, lo dejamos en los iluminados de la lista de tracks, acompañado del quinto: "Toki no Senrei wo Uketeinal mono wo Yomuna" ("Don't Read What Hasn't Been Baptized by Time"), por toda la eternidad agradecidos (no sin dolor), que T.D. Lemon Novecento no se haya bajado nunca del barco.







Personal

BBC Concert Orchestra:

Leader: Rebecca Turner
Conducida por: Robert Ziegler

Solistas:
Charles Mutter - violín
Timothy Welch - viola
Benjamin Hughes - cello

The Emperor Quartet:

Martin Burgess - violín
Clare Hayes - violín
Fiona Bonds - viola
William Schofield - cello

Tracks 3,7 y 12 escritos y realizados por CAN









Tracks



1. Mou Sukoshi Jibun no Koto, Kichinto Shitaino
2. Sougen, Kaze, Zoukibayashi
3. Mary, Mary So Contrary
4. Mata Aini Kuru kara Ne
5. Toki no Senrei wo Uketeinal mono wo Yomuna
6. Reiko
7. Bring Me Coffee or Tea
8. Naoko ga Shinda
9. liko Dakara Damattete
10. Ate mo Naku Aruki Mawatta
11. Quartertone Bloom
12. Don't Turn the Light On, Leave Me Alone
13. Watashi wo Toru Toki wa Watashi Dake wo Totte No
14. Hageshii Genchou






10 comentarios:

  1. Este pibe es un infierno, un cortocircuito descarrilado que suma a la altura de los verdaderamente grandes...
    Como esos cuadros que vistos de lejos ganan en misterio y magia.

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  2. El primer track me produjo el efecto Mahler. Como aquél adagietto de la quinta sinfonía que usó Luchino Vissconti para Muerte en Venecia.
    Hermoso, Gato, totalmente,

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  3. Ciento por ciento coincido con Quique. Sentí lo mismo.
    Jonathan Richard Guy Greenwood me mata.

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  4. Bello y exquisito, con feeling para regalar y regalarse,

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  5. Toda la música, todo el lirismo, todo el corazón de Greenwood puesto.
    Piloto de tormentas y malabarista de sutilezas. A estas alturas, nos sirve para dimensionar a uno de los alquimistas de Radiohead.
    Pero su música parece continuar y celebro que así sea.

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  6. Me maravilló. Dejo debida constancia.
    El primer track, sin embargo, me lleva más a "Days of Future Passed", de los Moodies.
    Todo es pura sutileza despojada. Ni una nota de más.
    No ví la película aún , porque no la han estrenado en el paisito. Leí la novela.
    Me atrevo a decir que Greenwood se enamoró de la medida -estamos entre japoneses- aunque casi infinita tristeza de la obra , que sin embargo, hacia el final busca la redención. Su cabeza , imagino, produjo una banda de sonido que la acompaña, sin pasar nunca a primer plano. Sólo un grande puede hacer ésto.
    Gracias Gato, una vez más.

    Julio

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  7. Volví al post después de tres años, casi...
    Belleza...
    talento...
    magia...

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  8. Muchas gracias Gato, me olvidaba de decírtelo...

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  9. disculpen mi ignorancia pero donde esta el link?

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