sábado, 29 de noviembre de 2008

Los tributos de John

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Industrial Zen
Verve Records
Universal Music France
(2006)

Temas:

For Jaco; New Blues Old Bruise; Wayne's Way; Just So Only More So; To Bop or Not to Be; Dear Dalai Lama; Señor C.S.; Mother Nature.

Paul Ricoeur, en "La metáfora viva", dice que la poesía nace de la tensión entre opuestos. Mientras más lejanas y justas sean las relaciones de las dos realidades aproximadas, la imagen será más fuerte; tendrá mayor potencia emotiva y mayor realidad poética. Y en apariencia, Industrial y Zen son dos conceptos bastante, digamos, disímiles. Partir de una noción doctrinal de los sutras budistas del mahayana para acabar en el concepto de lo industrial o viceversa, parece una idea arrancada de los pelos o por lo menos excesiva. Aunque el Zen es por definición la tradición budista de la espontaneidad y la intuición. Mahayana y Mahavishnu se dan la mano para recorrer un camino de música y metáforas que superan y apabullan al crítico.
¡Enhorabuena! este descomunal trabajo de John McLaughlin nos deja sin palabras, como una buena comida o bueno, busquen ustedes cualquier comparación por el estilo.
Hay homenajes en cada tema, con ejecuciones inolvidables y climas logrados gracias a una banda de lujo:

Guitarra: John McLaughlin y Eric Johnson
Batería: Dennis Chambers, Mark Mondesir, Vinnie Colaiuta y Gary Husband.
Bajo: Matthew Garrison, Hadrien Feraud y Tony Grey
Saxo: Bill Evans y Ade Rovelli
Tabla: Zakir Hussain
Teclados: Otamaro Ruiz y Gary Husband
Voz: Shankar Mahedevan

Bueno, el primer tema "For Jaco" está dedicado a Jaco Pastorius, y cuando lo escuchamos nos damos cuenta que el homenaje llega hasta Weather Report, como no podía ser de otra manera. En el tercer tema: "Wayne's Way", el homenajeado es Wayne Shorter, y sí, es impresionante. Michael Brecker también es recordado aquí, en en quinto tema "To bop or not to be", y bien merecido lo tiene, Michael, donde quiera que esté. Luego el sexto "Dear Dalai Lama" con un contrapunto entre Chambers y McLaughlin, que funciona como un reactor nuclear. Después viene "Señor C.S.", especialmente dedicado al Carlos Santana de Amor, Devoción y Entrega. Y para terminar, "Mother Nature", una joya, con la voz de Shankar Mahedevan y un ritmo descomunal, que les dejamos en "escuchen", para que no nos olvidemos del interminable John, enorme, genial, intuitivo y espontáneo.


4 comentarios:

  1. Me parece genial tu comentario, y se lo dedicaría a todos los estúpidos que critican a John por anacrónico y no se cuantas idioteces más, como por ejemplo, que Shankar canta como un boxitracio. En fin, ni siquiera saben limpiarse su propio culo ni tienen idea de la trayectoria de estos animales. Bueno, gracias, espectacular el blog y por sobre vivencia, voy a recomendarlo a todo el que pueda.

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  2. Muy bueno tu comentario...

    Victor

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  3. Cuando ví la película Round Midnight, protagonizada por el enorme Dexter Gordon representando a Lester Young, y ví aparecer a John tocando la guitarra en un sucucho, me dí cuenta de lo que significa para la música, su trayectoria y su talento. Gracias a Música, por seguir iluminando la noche...

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  4. ¡vaya! me tomó por sorpresa que cites a Ricoeur.
    Admiro profundamente (mas no fanatizo) la musica de McLaughlin.
    He vivido lo que dijo el tio Elias, he defendido a McLaughlin tantas veces en absurdas discusiones, lo llaman turista musical, o bien los puritanos pedantes e irritantes induistas pop que conozco lo toman por alguien que se hace de un nombre (Mahavishnu) para atraer la atención.
    Lo cierto es que McLaughlin es, para mi, una cima musical viviente.
    Pocas veces puede hallarse un balance tan armonioso en la fusión de generos como lo es alcanzado por McLaughlin.
    Por ejemplo, en Shakti, McLaughlin mandó a hacer una guitarra especial con el fin de que sonara como citara y armonize su mano a los tonos de la musica tradicional indú. dicho acto puede tomarse como una apertura a otros horizontes sonoros desde el propio horizonte musical, mientras que otros se limitan a pretender sonar como el otro horizonte musical, McLaughlin no solo toca la pretensión de fusionar generos, sino que la completa.

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